Jorge Lago
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Sociólogo y editor. Profesor de Teoría política contemporánea en la UC3M
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No siempre coincido en todo con los análisis brillantes de Juan Antonio Andrade, pero en esta aproximación a la ideología y, más concretamente, a las derivas posibles de la ideología de oposición, estoy plenamente de acuerdo. Dice Andrade:

“Toda ideología de oposición funciona en realidad como una resolución imaginaria de contradicciones reales, en virtud de la cual se hace algo de prospectiva para contemplar probabilidades de cambio o supuestos alternativos a lo presente. Pero a veces esta resolución imaginaria deriva en la ensoñación, que funciona de este modo como un refugio simbólico ante el entorno hostil. Esta dimensión evasiva de la ideología se pone habitualmente de manifiesto en colectivos que sufren grandes limitaciones a la hora de intervenir en la sociedad y que por eso mismo vienen a experimentar a veces un acusado proceso de radicalización discursiva”. (El PCE y el PSOE en (la) transición)

O dicho de forma un poco menos enrevesada y, de paso, trayendo la cita al presente: el trabajo de oposición política se debate siempre entre la necesidad de construir una imagen de futuro conectada con el presente, sentida ya como posible y por tanto real, o en una fuga evasiva, en forma de refugio, ante la dificultad de intervención en el presente político. En este segundo caso, es habitual sentir la tentación de radicalizar el discurso ante la dificultad de encontrar formas útiles de práctica política transformadora, generando una separación cada vez mayor entre lo que se dice y lo que se hace.

Creo que si algo definió el marco discursivo (o, si se prefiere, ideológico) de Podemos fue, precisamente, el de evitar un discurso que no tuviera una posibilidad de acción o práctica política asociada: decir lo que se hace y hacer lo que pueda ser dicho. Eso significaba (y debería seguir significando) la radicalidad: una construcción política que hace lo que dice, que no se refugia en su identidad, en sus banderas o en sus símbolos.

Además, los discursos (supuestamente) radicales que niegan el presente, pero que no saben ni pueden empezar y por tanto actuar ese futuro que idean, tienden a refugiarse en una ensoñación que los separa de la sociedad, al tiempo que los encierra en la espera: la espera de un cataclismo, de una crisis o un derrumbe (del orden social o del capitalismo) que, por fin, les de la razón y les dote de capacidad de intervención política: ellos no traen el cambio, el cambio les trae a ellos.

En España llegó una crisis de esas características, sí, pero no dio la razón a aquellos que esperaban el derrumbe del presente sino que, como todo proceso de transformación social e histórica, generó nuevas prácticas y nuevos discursos, primero los del 15M, después y con sus diferencias, los de Podemos.

No volvamos a esperar algo que nunca llega, no nos refugiemos una vez más en nuestras antiguas banderas e ideologías por muchas que sean las dificultades políticas del presente. Y entendamos que solo tenemos un camino: que la acción de Podemos (en las instituciones, en las iniciativas fuera y dentro de los parlamentos, y como organización política) no solo intervenga y transforme nuestra sociedad, sino que sea vista y sentida ya como un futuro irreversible. Como lo real que viene.
“…por eso defiendo que hemos de apostar por un Podemos que, lejos de cualquier repliegue a identidades del pasado, siga abriéndose y expandiéndose. Hay una amplia mayoría de nuestro país que ya nos reconoce el coraje y el acierto de señalar las injusticias y agitar la vida política. Puede que incluso simpatice, pero aún no confía suficientemente en nosotros. Los de arriba no han mantenido el poder tanto por méritos propios como por la capacidad de identificar a los partidarios del cambio con la incertidumbre o la demolición. No hay hoy, por tanto, proyecto más radical y transformador que construir una mayoría nueva capaz no solo de denunciar el desorden que generan los de arriba sino, fundamentalmente, de encarnar un orden alternativo y de generar confianza…”

http://www.20minutos.es/opiniones/firma-invitada-inigo-errejon-podemos-ganar-2899261/#xtor=AD-15&xts=467263
Hay siempre dos formas distintas y hasta cierto punto enfrentadas a la hora de entender la relación entre derecho y política: que la ley esté siempre por encima de la democracia, siendo su sustento previo, o que sea la democracia, la voluntad popular, la que cristalice en leyes los acuerdos colectivos.

A este respecto, no me cabe duda de que la ley no cae nunca del cielo, es el resultado de un proceso histórico de decisión política democrática y transformación social. Y me resulta por tanto cada vez más difícil de entender dos cosas que nos están pasando últimamente.

La primera es que acabamos recurriendo a supuestas leyes o normas para no cumplir a rajatabla la voluntad democrática expresada por los y las inscritas. No solo por razones jurídicas, sino fundamentalmente democráticas, creo que no es acertado ni positivo rechazar un sistema de votación proporcional como el Borda, o contravenir una decisión mayoritariamente respaldada por los y las inscritas madrileñas como la de no acumular más de dos cargos. Menos aún arguyendo que hay algo por encima de la voluntad democrática expresada en procesos constituyentes internos como son las Asambleas Ciudadanas. Es más, solo una sujeto constituyente es soberano para darse normas: el de una Asamblea Ciudadana.

Pero, en segundo lugar y sin entrar ahora en el debate formal, donde las interpretaciones de la norma no responden nunca a una mera razón técnica, hay que entrar en el debate democrático: no solo porque las decisiones colectivas deberían ser siempre objeto de obediencia política, no, estoy convencido de que se impone también y por encima de todo un principio ético político de respeto a las decisiones colectivas. Dicho muy claramente: si el conjunto de los y las madrileñas no respaldaron que los cargos de Podemos puedan acumular más de dos cargos, no creo que sea necesaria una decisión técnica (siempre interpretable y discutible) que contravenga este deseo para que la cumplamos todos los representantes de Podemos. Escudarse en razones técnicas para no cumplir con el deseo democrático de la mayoría de votantes sienta un mal precedente. Hacia dentro y hacia fuera.
Forwarded from Edu Rubiño <CANAL>
Hola!! Hoy abro mi canal de Telegram y estreno página en Facebook.

Desde aquí quiero hacer llegar toda mi actividad política como diputado tanto dentro de la Asamblea de Madrid como fuera de ella. También quería compartir algunas reflexiones de actualidad. Si me ayudas a compartir te lo agradezco mucho 😊.

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Este domingo, mientras esperábamos el resultado de las votaciones en Italia y Austria, participé en el programa ‘A vivir que son dos días’ de la cadena Ser. Una tertulia sobre la revolución tecnológica y el supuesto fin o declive del trabajo. El tema, a pesar de las apariencias, tiene mucho más que ver con el resultado de ambos procesos electorales de lo que cabría suponer. Aunque sea como mar de fondo, como sustrato central pero a veces invisible de los conflictos y cambios políticos que nos atraviesan desde hace ya décadas.

Y es que la conjunción de las políticas de austeridad con los cambios tecnológicos y productivos está haciendo que el aumento de la productividad y la riqueza no solo no se esté traduciendo en una reducción del tiempo de trabajo o en un reparto de la riqueza y el empleo, sino en todo lo contrario: paro, precariedad, temporalidad, desigualdad… drásticos recortes en derechos y en los horizontes de vida de las mayorías. Es decir, en incertidumbre y miedo.

Sin combatir ese miedo, sin abordar formas alternativas de reparto de la riqueza y el tiempo social, sin tratar en serio de generar seguridad y certezas individuales y colectivas, sin entender, en definitiva, que son millones los que ya no pueden confiar en el trabajo para subsistir dignamente ni responder a quiénes son y quiénes quieren ser, correremos el riesgo de que el miedo crezca y se traduzca en una regresión política cada vez más difícil de revertir.

http://cadenaser.com/m/programa/2016/11/25/a_vivir_que_son_dos_dias/1480091442_150820.html
Entiendo que una Asamblea Ciudadana como la que tendremos en febrero sirve y está pensada para tres cosas distintas: redefinir las reglas de juego (modelo organizativo), los objetivos y metas compartidas (la estrategia política) y, por último, las personas más idóneas para organizar y llevar a la práctica esa estrategia. Como en todo proceso constituyente, las reglas de juego y los objetivos políticos se deciden antes y con independencia de las personas que, temporalmente, los llevan adelante.

Y así tenemos que proceder en el próximo congreso: evitar que el debate de caras y portavoces sea más importante o contamine el resto de objetivos y análisis. Para eso, creo que primero tenemos que tener una discusión honesta sobre ideas y objetivos, sobre cómo hacer de Podemos un partido capaz de ganar este país. Una vez tengamos esa redefinición de la organización y de sus objetivos políticos, valoremos sin acritud alguna qué caras o qué equipos son los más capaces de llevar esos objetivos lo más lejos posible.

Creo que, con independencia de quién sea elegido para pilotar el proyecto y formar parte del consejo ciudadano, deberíamos ir hacia un Podemos descentralizado (en cuanto a territorios, recursos y espacios de decisión se refiere); definido por una igualdad real (una organización democrática es una organización feminista); con un sistema proporcional para sus votaciones mucho mayor que el actual y, por tanto, con una organización más plural y democrática (el sistema Borda que se negó para Madrid tiene, creo, importantes ventajas y virtudes) y con una participación mayor no solo de las bases, sino también de la sociedad civil (y para ello será importante tener, por ejemplo, el censo abierto). Un partido que sea una imagen lo más ajustada y fiel posible del país que queremos construir.
"Lo que unió de verdad a los vencedores de la Transición no fue la Constitución de 1978 -sería ridículo hasta como hipótesis-, sino los negocios. Eso que dadas las características de los partidos políticos y de los empresarios autóctonos acabó en el insalvable pozo de la corrupción. Eso que podríamos denominar 'la cuota del éxito'" (Gregorio Morán, El precio de la Transición)
Forwarded from Recuperar la ilusión
Nace 'Recuperar la ilusión' un manifiesto con más de 338 firmas por una Asamblea Ciudadana Estatal más democrática:

1.- Votar primero las propuestas y luego quiénes nos representan.
2.- Mayor proporcionalidad.
3.- Comisión de garantias independiente.
4.- Un censo abierto a la participación

📲 Firma el manifiesto en https://recuperarlailusion.info/ y compártelo tuiteando con #DemocraciaParaGanar 😊

👉🏼 Síguenos en: https://telegram.me/recupeilusion
Estamos en un proceso de redefinición de Podemos y necesitamos que sea lo más abierto, honesto y plural posible. Vistalegre I se hizo bajo la urgencia de un ciclo electoral que nos iba a encerrar durante más de dos años en unas elecciones tras otras. Un ciclo en el que siempre nos veíamos obligados a posponer no pocos debates, dejar para luego no pocas necesidades: más democracia interna, más debate político abierto y vinculante, menos concentración (personal y territorial) del poder, proporcionalidad e igualdad reales, una división de poderes (pienso en la Comisión de Garantías) con recursos y autonomía suficientes para asegurar su total independencia, un censo abierto y en permanente expansión que permita llegar a tod@s los que faltan…

Fueron muchas las necesidades y deseos que la urgencia o la marea electoral obligaron a postergar. Ahora no, ahora tenemos tiempo suficiente como para debatir y definir entre todos y todas el rumbo de la organización. Sin prisas y sin miedo. Por eso hay que debatir antes las reglas del juego y la hoja de ruta que, después, cumplan aquellos y aquellas que sean elegidas para aplicarla. Apelando a la responsabilidad de que, si se deciden unas reglas del juego (un modelo organizativo) y una hoja de ruta (una estrategia política) con las que no se comulga, uno o una no se presente para dirigirlas. Pero nunca al revés: no pongamos a las personas por encima de los debates y las decisiones estratégicas y políticas.

Podemos ya no puede ser el de Vistalegre I porque ya no vivimos bajo la España del ciclo electoral acelerado. El proceso de Vistalegre II, y el Podemos que salga de ahí, tienen que parecerse todo lo posible a la España que queremos, anticiparla, ser el prólogo de lo que viene: plurinacionalidad, proporcionalidad, igualdad real, verdadera separación de poderes, apertura, transparencia y pluralidad. Esta mañana me ha hecho enorme ilusión (como aquella de los cinco diputados en las europeas) firmar este Manifiesto:

https://recuperarlailusion.info/recuperar-la-ilusion-democracia-para-ganar/
Forwarded from Clara Serra
"O se llega a Vistalegre II en condiciones que garanticen que los debates son reales y realmente deciden o se convertirá en un suicida ajuste de cuentas, quizás no tan bochornoso como el del PSOE pero igualmente autodestructivo. Para evitar eso es imprescindible que documentos y candidaturas se voten por separado (...) Si Vistalegre II se convierte finalmente en un combate de boxeo con victoria por KO no sólo muchos nos alejaremos del único proyecto que hemos apoyado con entusiasmo en nuestra vida; mucho peor: Europa y su gente quedarán aún más desprotegidas frente al galope de los jinetes del apocalipsis. Y esta vez sí será culpa nuestra."

Imprescindible, como siempre, leer a Santiago Alba Rico

https://www.cuartopoder.es/tribuna/2016/12/10/vistalegre-ii-renacimiento-o-suicidio/9393
Algunos (falsos) debates sobre Vistalegre II:

-Claro que las ideas están siempre respaldadas por personas, ni los más platónicos creen en un mundo de ideas puras independiente de quienes las proponen, defienden y ejecutan. Lo que tenemos que preguntarnos es si queremos un debate de ideas (políticas, organizativas) propio y separado del debate de los líderes, o una votación conjunta en la que la confrontación y decisión sobre las caras pueda hacer sombra a la discusión política.

-Y que nadie se engañe, si el debate se produce a la vez, hablaremos de Pablo, de Miguel, del otro Pablo. O de Teresa, de Irene, de Carolina, pero no se hablará tanto o tan claramente de qué modelo organizativo, de qué estructura confederal o plurinacional del partido, de cómo asegurar la separación de poderes en el seno de Podemos, de cómo dotar de recursos al conjunto de la organización y, claro, de cómo democratizar y descentralizar el poder. Tampoco hablaremos de qué ideas y estrategias creemos que son las más adecuadas para ganar este país en los próximos meses, ni de qué entendemos por unidad o movimiento popular. Hablaremos, como el resto de partidos, de caras, de perfiles, de estilos. No de ideas.

-Y no, no hay problema en que se voten y aprueben proyectos o ideas no defendidas por quien luego ocupe la dirección. Al revés, que esto pueda ocurrir es la mejor garantía de democracia interna y de pluralismo, es decir, de un partido donde se dirige obedeciendo. Obedeciendo la voluntad de la mayoría de la organización, de sus militantes e inscritos. ¿O la democracia a la que aspiramos consiste en votar a una dirección -con sus ideas, proyectos y estrategias- para seguirla y obedecerla hasta la próxima asamblea ciudadana?

-Se ha llegado a decir que no tiene sentido separar las votaciones de caras y proyectos porque el líder o la dirección de Podemos elegida podría tener que aplicar, por ejemplo, el programa del PP. Más allá de lo burdo del argumento, seamos un poco honestos con nuestra propia organización: nadie en Podemos va a defender programas antagónicos, ideas políticas de otros partidos o proyectos irreconciliables, por eso formamos parte de un mismo partido. He firmado el manifiesto ‘Recuperar la ilusión’, concuerdo con mucho de lo que plantean las compañeras de ‘Podemos en Movimiento’ y formé parte de la lista y el proyecto de Claro que Podemos para Vistalegre I. No puede no haber proyectos y estrategias distintas, pero caben necesariamente en Podemos. Son, de hecho, lo que define y asegura la pluralidad en Podemos. Concebir la diferencia en términos de batalla interna o de incompatibilidad programática es todo menos un paso adelante en la democratización y la organización de la pluralidad.

-Si queremos discutir de los proyectos y las estrategias, y elegir a los perfiles más capaces o adecuados para llevarlos a la práctica, no nos queda otra que separar en el tiempo las votaciones. Y es que, esta vez, tenemos tiempo.
Forwarded from Pablo Padilla
🎉 Hoy amanecemos con una buena noticia. 🎉

El 7 de abril de 2011, desde Juventud SIN Futuro organizamos una manifestación en Madrid que sería el germen del 15-M. Al finalizar la manifestación, incomprensiblemente, la policía cargó y detuvo a 11 personas.

5 años después, y gracias al incalculable trabajo de Red Jurídica, conocemos la absolución de estas 11 personas. Salir a la calle a denunciar el expolio, la precariedad laboral y la imposibilidad de la juventud a forjar un proyecto de vida digno, no puede ser un delito.

+ info: red-juridica.com/absueltos-manifestacion-juventud-sin-futuro/
En pocas semanas empezamos a decir entre todos y todas el futuro de Podemos y, con él, el de nuestro país. Podemos se redefine y necesitamos que lo haga de la mano de miles, millones de personas.
Inscríbete en https://participa.podemos.info y #DecideElFuturoDePodemos
Forwarded from Clara Serra
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Aquí le pido a Jorge Cremades que nos explique eso de que las mujeres violamos mucho a los hombres, porque estamos así 😳.
Contra el sentido del humor patriarcal hagamos del humor un arma feminista.
Forwarded from Jorge Moruno
Voy a tratar de ser claro, me importa muy poco el cruce epistolar entre Pablo e Iñigo. Los culebrones no me interesan. Me importa y me preocupa conseguir construir una herramienta que sea capaz de mejorarle la vida a la gente. Mejorarle la vida a quien se atraganta con las ETT, a quien cobra una miseria, a quien aguanta humillaciones en su trabajo o por falta de uno, a quien no sabe cómo va a llegar a fin de mes para poner un plato en la mesa, o a quien quiere vivir en un país decente. Me importa que se consoliden los recortes en sanidad y educación, me preocupa la corrupción sistémica y que exista una fiscalidad que beneficia a los ricos.

Por eso, para decidir la hoja de ruta es necesario poder dar un debate de ideas. Sin hacernos trampas al solitario. Si queremos debatir de ideas primero hay que contar con las condiciones para poder debatirlas, un plebiscito anula de facto esa posibilidad. Para que el contrato con la militancia y las personas inscritas sea real y no solo formal son fundamentales los contrapesos y los contrapoderes, que evitan la imposición de criterios unidireccionales.

Es importante establecer una cultura política de la cooperación y no de la cooptación o la competencia. Es necesario que para poder expresar las ideas se pueda hacer con independencia. Eso se consigue con una dirección plural que represente a toda la organización y que aporte las mejores ideas.

Por eso es tan necesario dotarnos de normas para garantizar que se cumple la hoja de ruta. Cuando todos decimos palabras parecidas es difícil ubicarse en el debate, por eso es importante salir del recurso retórico y las palabras y empezar a aterrizar en lo concreto. Si hablamos de esponjar el poder y de contrapoderes tenemos que hablar de mecanismos de equilibrio democratico. Comencemos por el CCE. Ahí donde no hay armas populares que protejan a la virtud, hay corrupción.

http://www.eldiario.es/politica/Errejonistas-secretario-general-nombrar-Ejecutiva_0_590391724.html
Forwarded from Recuperar la ilusión
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¿Por qué presentamos esta propuesta? En este vídeo 📽 te lo explicamos👆🏼

#LaDemocraciaPrimero 📲 https://recuperarlailusion.info/