Jorge Lago
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Sociólogo y editor. Profesor de Teoría política contemporánea en la UC3M
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Forwarded from Clara Serra
Cuando solamente algunas mujeres llegan a la política, cuando solo unas pocas consiguen sortear los obstáculos, cuando somos pocas entre muchos, tenemos que amoldarnos a las reglas de la política.

Cuando muchas mujeres llegan a la política, cuando invadimos un espacio hasta ahora masculino, es la política la que cambia. Cuando hay pluralidad de sujetos haciendo política esto tiene efectos irreversibles sobre la política misma.

Escribo hoy en Diagonal sobre esto:

https://www.diagonalperiodico.net/la-plaza/32086-feminizar-la-politica-para-politica-feminista.html
Las figuras de los superhéroes funcionaron en la narrativa americana de los años 50 y 60 como forma de dar respuesta a la desigualdad social y el sufrimiento. Y es que la existencia de un antagonista (Lex Luthor, Joker, etc) daba respuesta al problema del mal: no había crimen, paro y corrupción en Metropolis por razones políticas y sociales, no estaba en cuestión un modo de producción y reparto de la riqueza. Todo era obra de un sujeto que, con su sola existencia, explicaba el origen del mal social. El lector norteamericano salía aliviado de la lectura del cómic, al mismo tiempo que la economía y la política norteamericana quedaban fuera de toda responsabilidad. Bastaba con buscar en la realidad a ese malo, bastaba con creer fuertemente en alguna forma de conspiración, para imaginar tanto el origen del mal (una corporación, una sociedad secreta que maneja los hilos del mundo en la sombra) como la solución (acabar con esa corporación, acabar con Lex Luthor). El reparto de los beneficios, las leyes, medidas y modelos económicos adoptados, las decisiones políticas y administrativas, todo ello dejaba de tener la más mínima responsabilidad en la desigualdad, la crisis o el sufrimiento.

La conspiración resuelve siempre los problemas antes de que se planteen, y anula así la necesidad de la política. Creo que, en estos días, conviene cuidarse de la conspiración. La de los medios contra Podemos, como si necesitaran neutralizar al antagonista explicando que somos poco más o menos que una conspiración contra el orden constitucional; la de Podemos contra los medios, intentando convertir todo ataque exterior en una trama conspiranoica. Hagamos política, asumamos la complejidad de la política y del país en el que vivimos.
Lo que normalmente busca un medio de comunicación es sacarnos de nosotros mismos, de nuestro discurso, de nuestros debates, de nuestras propuestas. Que hablemos de lo que publican, de su medio y no de nuestra hoja de ruta: Cebrián quiere un Podemos que hable de Cebrián. Y que lo haga desde la confrontación y el barro. Creo que nada satisface más a los dueños de La Razón o de El País que la reacción airada y colérica contra ellos. Y nada nos aleja más de llegar a la ciudadanía, parte de la cual es lectora y oyente de esos medios, que nuestra confrontación con esos periódicos o esas radios. Y no, no se trata de poner la otra mejilla o de ocultarnos, sino de responder con calma a las informaciones cuando se dan y, sobre todo, de inventar, como hemos sabido hacer siempre, la forma de marcar nosotros los términos del debate político. La astucia del zorro frente a la fiereza del lobo. Ser lo que queremos, no situarnos donde ellos quieren. Y nos quieren divididos entre nosotros y enfrentados a sus lectores y oyentes, sin los cuales el cambio político no es posible.
Si estás inscrito/a en Madrid, ya puedes entrar en https://participa.podemos.info para votar. Yo votaré a @Rita_maestre y @adelantepodemos
"Y sobre la moderación, yo creo que otra de las cosas que hizo el 15-M, aunque parece que algunas palabras vuelven, fue desterrar para siempre una parte importante de las palabras, los mantras y las discusiones de la izquierda tradicional. Lo que hizo el 15-M y luego Podemos fue impugnar una lógica según la cual uno se mueve en una escala del uno al 10, en la que el cero es la extrema izquierda y el 10 la extrema derecha. Eso es un error de la izquierda tradicional y fue un profundo acierto de Podemos decir 'no nos vale este tablero, queremos otro'. Ahí se inscribe la palabra moderado, y la palabra radical. Afortunadamente Podemos desterró esta lógica y deseo que la sigamos desterrando y abandonemos estas posiciones de ponernos pegatinasn y pines. Moderado es la incapacidad de cambiar las cosas, radical es la capacidad de incidir en la política para cambiar las cosas.”

http://www.elmundo.es/madrid/2016/11/07/581d0814e2704e43698b456e.html
Forwarded from Jorge Moruno
Que nadie nos marque los debates, ni Marhuenda ni Cebrián. Los adversarios no son tan simples. Si nuestra reacción es predecible sabrán de antemano cómo vamos a reaccionar, por lo que acaban jugando con nosotros haciendo lo que ellos quieren que hagamos. Ellos saben que si dicen una cosa, entonces pensamos que lo contrario será bueno. Seamos más listos que ellos y no les hagamos caso y sobre todo, no utilicemos sus ataques para atacarnos entre compañeros, eso sería muy sucio. https://youtu.be/7IuMog-mzVg
A veces nos metemos en debates mal planteados desde el principio: ¿qué podemos prefiere el poder? Ninguno. Obvio. No elige entre opciones, juega con ellas porque la suya es clara: no la desaparición de Podemos, sino su marginación. Que nos convirtamos en ese pequeño partido sin posibilidad de ganar nunca pero que su sola existencia justifica, y hace así legitima, una muy acotada pluralidad democrática y un gran poder del Estado. Ese Podemos esquinado en el tablero político, sin más visibilidad que la de levantar banderas en defensa de la verdad, pero sin capacidad política para convertir esa “verdad” en política, en cambio social, en una vida en común mejor para tod@s.

Siento ser tan contundente, pero además de poco limpio, me parece poco inteligente apelar a PRISA para defender ideas propias. Si el poder te ataca, ¿te da la razón? ¿En serio? Igual te ataca para que reacciones, para que entres en una espiral de confrontación que permita mostrarte ante la ciudadanía como una opción radicalizada, sin más capacidad que la de la protesta y la ira. Igual el poder sigue una vieja estrategia, la de conducirte, tuit a tuit, noticia a noticia, golpe a golpe, a que solo seas en la medida en que te opones a ellos: sin representar un futuro, un proyecto, un programa, una opción real y posible. A que seas puro rencor y pura negación.

No es, ni será, la primera vez que el poder utiliza el juego de espejos: mírate en mí, respóndeme a mí, di lo contrario de lo que yo digo, no vayas a decir algo que rompa las reglas del juego e invente otras. No vaya a ser que consigas que a un poder en decadencia ya nadie le siga o le lea, no vaya a ser que el poder, sin el antagonista que lo refuerza en su lucha, sea cada vez menos.

Salgamos del juego de espejos, tracemos nuestra propia hoja de ruta. Y, sobre todo, hagamos campaña sin reforzar al poder respondiéndole desde donde quiere. Menos aún para ganar unos dentro lo que así perdemos todos fuera. Altura de miras, responsabilidad histórica y astucia. Lo demás es pasado.
Ahora que tod@s tenemos claro que Bernie Sanders no solo era mejor candidato demócrata, sino la única opción para enfrentar la respuesta reaccionaria de Trump ante la crisis y la desigualdad, os dejo aquí el discurso de Sanders tras el 'caucus' de Iowa.

De su lectura queda bien clara cuál era la estrategia ganadora: transversalidad, apelación a las mayorías sociales, eje pueblo-élties y no izquierda y derecha y, sobre todo, un relato de esperanza bajo la forma de un horizonte popular compartido, dirigiéndose a un pueblo (clase trabajadora, clases medias, jóvenes…) tremendamente golpeado y que necesitaba de referentes políticos, culturales y comunitarios. Esa fue la radicalidad de Sanders, esa que el Partido Demócrata, como tantos partidos socialdemócratas en Europa, no quiso o pudo asumir.

Así termina Sanders su discurso:

“Dejadme concluir diciendo lo que ningún otro candidato os dirá. Y eso es que ningún presidente, ni Bernie Sanders ni ningún otro, podrá hacer los cambios que las familias trabajadoras y la clase media de este país, nuestros hijos, nuestros ancianos se merecen. Ningún presidente puede hacerlo porque los poderes –Wall Street con su dinero interminable, la industria americana, los grandes donantes de campaña– son tan poderosos que ningún presidente pude hacer solo lo que hay que hacer.

Y por eso lo que ha empezado este noche en Iowa es una revolución política. Una revolución política que dice que cuando millones de personas se juntan –incluyendo a aquellos que habían renunciado al proceso político, consternados y frustrados con lo que pasa en Washington, a jóvenes que nunca antes habían estado en procesos políticos–, cuando la gente joven y la gente trabajadora y los ancianos empiezan a levantarse y a decir alto y claro que ¡ya basta! (“Enough is enough”), que nuestro gobierno, que el gobierno de un gran país nos pertenece a todos y no solo a un montón de billonarios, cuando eso pase, transformaremos el país. 

Muchas gracias a todos”. 

http://ctxt.es/es/20160203/Politica/4051/
Forwarded from Germán Cano
Solo al precio de olvidar las lecciones del siglo pasado con el fascismo y las derrotas frente al neoliberalismo desde los setenta puede decirse alegremente que frente a la radicalidad de las elites es preciso desplegar otra radicalidad. Se trata de un combate falso porque deja de lado lo más importante: cómo construir un cortafuegos mayoritario.


Si el 15M actuó como ese cortafuegos respecto a la ofensiva conservadora y neofascista que en estos últimos tiempos parece dirigir Europa y desde hoy EEUU no fue por asumir esa supuesta radicalidad, sino por saber combinar una interpelación popular mayoritaria y el deseo de cambio. Es justo aquí donde chocan los partidos de la izquierda tradicional en Europa: en su incapacidad de interpelar a mayorías y de abandonar la gesticulación radical.


El antídoto contra Trump no era ni mucho menos la Hillary representante del "establishment" sino la transversalidad inteligente de B. Sanders, que, a la altura de los tiempos, sabía que la única opción contra la involución neofascista no era era hablar desde la "verdad" y la "autenticidad", sino hablar al malestar de la gente modulándolo políticamente desde un lenguaje lo suficientemente amplio y flexible.

Hoy se equivoca, creo, El Roto. No, es justo al revés: lo importante es hablar a lo bajo y pensar a lo alto. Son muchos los prejuicios elitistas que nos impiden comprender lo que está pasando.
Forwarded from Germán Cano
Forwarded from Jorge Moruno
Nunca me olvidaré del 11 de noviembre de 2007. Estaba por ese entonces viviendo en Barcelona, celebrando mi cumpleaños con mis padres que estaban de visita. Terminamos de comer, miro el móvil, veo los mensajes y no me lo puedo creer, me quedo congelado: un nazi ha asesinado a Carlos Palomino, un joven antifascista.

Algunos de mis amigos iban en ese mismo metro de camino a decir que NO a los discursos del odio fascista y evitar que tengan espacio y oxígeno en nuestra ciudad. En adelante cada vez que celebro mi cumpleaños me viene la misma imagen a la cabeza. Han pasado ya 9 años desde que un asesino se llevó a Carlos. No olvidamos, no perdonamos, hoy más que nunca tenemos que seguir construyendo ese dique democrático contra el odio autoritario.
Forwarded from Pablo Padilla
🎉Ayer, tras muchos -demasiados- meses sin espacio, el Patio Maravillas celebró la inauguración de una nueva sede, en el barrio de Malasaña.🎉

El edificio, de titularidad privada y abandonado durante años, requería de bastante trabajo de limpieza y orden pero podía dar respuesta a la evidente necesidad de infraestructura de numerosos colectivos y los vecinos y vecinas de Malasaña.

Sin embargo, pocas horas después de la inauguración, la Policía Nacional, sin orden judicial y reconociendo que obedecían órdenes directas de Delegación de Gobierno (¡holi Concepción Dancausa! ¡holi Zoído!👋🏻) desalojaron el lugar.😤

Quienes conocen tejido vivo de Madrid saben que sin el Patio Maravillas no se entendería buena parte de las cosas más enriquecedoras que nos ha ocurrido como ciudad. Decenas de colectivos han encontrado en el Patio su casa, el 15M se pudo desplegar y mantener gracias a espacios como el Patio Maravillas (y otros), proyectos de economía colaborativa, eventos culturales y defensa de derechos sociales habrían sido imposible de desarrollar sin el Patio.

Por eso, nos vemos esta tarde a las 18H en la Plaza del 2 de Mayo para reivindicar que frente a los edificios muertos☠, pasto de la especulación, el polvo y el deterioro que quiere el PP, somos muchos y muchas las que reivindicamos espacios vivos, llenos de actividades, debate, creación artística y encuentros entre diferentes.

Nos quieren en soledad, nos tendrán en común.💜👭👫👬💜

https://twitter.com/patiomaravillas/status/797585406434963460
Quizá lo más interesante de la doble intervención política de Podemos ayer sea la de la articulación (o equivalencia, línea de continuidad, puesta en común) de dos demandas sociales distintas que apelan a necesidades y deseos no necesariamente convergentes. Demandas distintas que, sin embargo, se ponen en común: por un lado, la demanda/deseo de otra democracia, de unas instituciones limpias y al servicio de la ciudadanía, expresión democrática de la voluntad popular (caso Jorge Fernández Diáz); por otro lado, la demanda/necesidad de los más golpeados, de todo ese enorme sector de la población que vive en el umbral de (o directamente en) la pobreza, ejemplificado ahora en la muerte de una anciana de Reus que, cortada la luz por Gas Natural, muere en el incendio provocado por la vela que iluminaba su hogar (y consiguiente exigencia de comparecencia del presidente de Gas Natural, Isidro Fainé, en la Comisión de Industria).

Lo interesante no radica, solamente, en lo que se consigue con ambas intervenciones políticas y que, obviamente, no es ni revolucionario ni conlleva cambios políticos o sociales sustantivos, por más que no sea despreciable: con la primera intervención se obliga a todos los partidos políticos a retratarse frente al caso Fernández Diáz (exministro reprobado en el Congreso por la guerra sucia contra la oposición). Sobre todo al PSOE, cuya intención primera de votar en blanco y permitir el nombramiento de Diáz, repetición en forma de farsa de la abstención de investidura y su suicidio como alternativa, muestra una vez más la herida por la que se desangra el régimen del 78: sacrificar a la oposición, y con ella al pluralismo, a cambio de una muy inestable gobernabilidad del país. Gobernabilidad precaria que necesita, además, mantener un control burocrático-oligárquico de las instituciones, de las que se intenta dejar fuera, al menos, a un tercio del electorado. Con la segunda intervención se visibilizan sin contemplaciones las consecuencias de un modo de regulación político y económico hecho a medida de unas élites empresariales (y políticas: recordemos esas puertas giratorias de la vergüenza) para las que los cortes de luz y las vidas que hay detrás no significan nada, o solo un escándalo que ocultar.

Siendo importantes ambas intervenciones, creo que lo más relevante no es lo que se consigue visibilizar en el parlamento con cada una de esas situaciones por separado, sino la posibilidad evidente de poner en común, de hacer equivalentes, dos tipos de demandas distintas y centrales. Dos demandas que apelan, además, a sujetos distintos que se encuentran, sin embargo, interpelados en el mismo momento y por el mismo espacio político.

Y es que la radicalidad política no consiste en lo radical de la demanda o necesidad concreta que se apoya (con los de abajo, solo con los más golpeados en y desde las calles: esa ha sido siempre la identidad de la izquierda antagonista), sino en la capacidad de articular necesidades distintas y ponerlas en común: el deseo o aspiración a unas instituciones no corruptas ni secuestradas que respondan a la ciudadanía y están siempre sujetas a su voluntad, al mismo tiempo, y esto es crucial, que se defienden como prioritarias las necesidades materiales de los más golpeados por la salida y la gestión oligárquica de la crisis.

Que ambas demandas sean equivalentes (que se enuncien y defiendan desde un mismo espacio político y bajo un relato que las articule) es la única posibilidad que tenemos de construir una mayoría social y política, esto es, un pueblo. Lo verdaderamente radical, hoy, es conseguir construir esa mayoría popular. Y para ello no solo no hay oposición entre las calles y las instituciones, sino que estas, lo vimos ayer, operan como campo de batalla irrenunciable. Ni un paso atrás.
Forwarded from Instituto 25M
"La victoria de Trump marca un punto de inflexión geopolítico que ha hecho que muchos empiecen a hablar de la era populista, escandalizados por la irrupción avasalladora del magnate neoyorquino en la capital del Imperio. Conviene, ante acontecimientos de esta magnitud, pararse a pensar en las causas y las consecuencias."

Hace unos días Pablo Bustinduy y Adría Porta nos invitaban a reflexionar sobre la victoria de Trump. Si estás en Madrid, hoy en @lamorada continuamos el debate sobre lo que está pasando en EEUU.

https://twitter.com/MoradaMadrid/status/798497063331885056
Forwarded from Pablo Bustinduy
Ha llegado el día: abro canal de Telegram y página de Facebook.

Sé que ya hay un montón y que los abro un poco tarde, pero quiero poder trasladaros todo el trabajo que vamos realizando desde @PodemosInter y mi actividad política dentro y fuera del Congreso.

📲Síguelos en:

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🐤Ah, y Twitter: https://twitter.com/pbustinduy

We, the people !
Forwarded from Red Renta Básica
Tras la proyección del documental 'In The Same Boat' ayer, viernes 19, en el XVI Simposio de Renta Básica y su presentación con coloquio realizada ayer en Madrid con la presencia de su director Rudy Gnutti y Jorge Lago, director del Instituto 25M, hoy nos vamos a Barcelona. Allí se presentará el documental con Gerardo Pisarello, teniente alcalde de Barcelona, y Daniel Raventós, doctor en economía y presidente de la Red Renta Básica.

Pero la cosa no queda ahí, durante esta semana se harán varias proyecciones y coloquios del documental tanto en Madrid y como Barcelona, donde podremos contar entre otros con Eduardo Maura, Lluís Torrens o Francisco Javier Braña.

¡La Renta Básica en los cines, no os lo podéis perder!
Podemos fue la fórmula (la hipótesis, la apuesta, el ensayo) que permitió articular un profundo descontento social en términos políticos radicalmente democráticos. Ese descontento no tenía un mismo origen ni un mismo relato: no eran solo jóvenes, tampoco eran exclusivamente trabajadores, ni paradas o precarios y precarias, y ese grupo heterogéneo y diverso de sujetos, que necesita ampliarse aún más, no tenía, tampoco, una ideología o unas banderas compartidas. Se sumó gente que venía de votar (o no votar) siglas e ideologías distintas, además de ocupar distintos espacios en la estructura social y laboral. Esa formula o hipótesis, que consiguió convencer a más de 5 millones de personas de que el cambio social y político no solo era deseable, sino posible, está en la base, además, de que la crisis y su gestión oligárquica en España no se haya traducido en una dirección xenófoba y reaccionaria, sino radicalmente democrática. Y hay que decirlo claro, esa hipótesis o formula se arruina si Podemos se disuelve en una suma de siglas de partidos de izquierda, fórmula una y mil veces ensayada y que no ha conseguido, en las últimas tres décadas, los tres desafíos ante los que nos encontramos: frenar el avance del neoliberalismo, superar la impotencia socialdemócrata, cortar el paso a las derivas xenófobas y reaccionarias a ambos lados del Atlántico.

Sin duda será necesario encontrarse y sumar fuerzas, de cara a las distintas elecciones que vengan, con las fuerzas políticas que mantengan una misma determinación contra los recortes de derechos y el secuestro de la democracia, pero no podemos disolver y arruinar la fórmula que nos ha permitido llegar más lejos que nunca.
Publicamos Miguel Álvarez y yo mismo este texto sobre el falso debate entre moderación y radicalidad en Podemos:

"...construir la equivalencia entre distintas demandas y aspiraciones, que se enuncien y defiendan desde un mismo espacio político y bajo un relato que las articule (ausencia de democracia institucional y económica, proceso de oligarquización de la política y la economía, divorcio entre la ciudadanía y las élites gobernantes), es la única posibilidad real de construir una mayoría social que a su vez sea mayoría política, esto es, una nueva voluntad popular. A esto es a lo que se refiere la expresión “construir un pueblo”, enunciada desde una visión constructivista de lo político que supera la visión mecanicista y esencialista de las ortodoxias izquierdistas (el pueblo ya está ahí). Hoy, lo verdaderamente radical en política no es endurecer el gesto ni reemplazar en la calle a los movimientos sociales, es seguir abriendo la brecha por la que se cuelan sin posibilidad de retorno los equilibrios y las identidades políticas que fraguaron el régimen del 78. Lo radical no es, no puede ser, la reconstrucción de una de sus patas: ese otro antagonista situado en una esquina sin poder real del tablero político…"

http://ctxt.es/es/20161116/Firmas/9598/Podemos-debate-interno-gas-natural-fernandez-diaz-democracia.htm